Estás viejo... tanto que ya hasta te has olvidado un poco de nosotros.
Es cierto, tantas veces antes ocurría igual, pero ahora más que nunca, que has hecho un 3x1 y has reemplazado las viejas alegrías con una niña linda, de tus ojos, la nueva niña de papá.
Y no me malentiendas, yo la quiero mucho, pero se siente un poquito raro haber dejado de ser tu chocotita y ver tan atrás los días en que me llenabas de besos los pies y veíamos Belbedere y Quién manda a quién juntos, en el canal 13. Cuando yo quería siempre sólo dormir contigo o usar tus polos para dormir (mis "papajamas", recuerdas?).
Me acuerdo siempre cuando íbamos por la vía expresa y tú gritabas fuerte al pasar debajo de los puentes, también ponías fuerte tu cassette de Rod Stewart y cantabas/gritabas y yo lo encontraba tan divertido. Me encantaba también tirarme la pera contigo, todas las veces que debías llevarme al colegio y en lugar de eso te acompañaba a la oficina. Ahora que lo pienso, fácil lo hacías porque no habías pagado la pensión del cole, igual ya no tiene importancia porque sólo puedo recordarlo con cariño.
También recuerdo cuando te fuiste. Y cuando volviste, así sin avisarnos. Llegaba yo de Santa Isabel, con bolsas en las manos y entonces te vi, en la puerta de la casa, solté las bolsas y sólo quise correr y abrazarte y no soltarte más. Y me acuerdo que llegaron Martín y Solange y todos lloraban y yo no entendía por qué, si yo no cabía en mi cuerpo de felicidad. Sólo podía reír. Luego llegó el pánico, el miedo a soltarte, a dejarte ir, fobia a tus viajes, a que tu imagen desaparezca otra vez. Por suerte no pasó, al menos no de esa forma.
Y no me malentiendas, yo la quiero mucho, pero se siente un poquito raro haber dejado de ser tu chocotita y ver tan atrás los días en que me llenabas de besos los pies y veíamos Belbedere y Quién manda a quién juntos, en el canal 13. Cuando yo quería siempre sólo dormir contigo o usar tus polos para dormir (mis "papajamas", recuerdas?).
Me acuerdo siempre cuando íbamos por la vía expresa y tú gritabas fuerte al pasar debajo de los puentes, también ponías fuerte tu cassette de Rod Stewart y cantabas/gritabas y yo lo encontraba tan divertido. Me encantaba también tirarme la pera contigo, todas las veces que debías llevarme al colegio y en lugar de eso te acompañaba a la oficina. Ahora que lo pienso, fácil lo hacías porque no habías pagado la pensión del cole, igual ya no tiene importancia porque sólo puedo recordarlo con cariño.
También recuerdo cuando te fuiste. Y cuando volviste, así sin avisarnos. Llegaba yo de Santa Isabel, con bolsas en las manos y entonces te vi, en la puerta de la casa, solté las bolsas y sólo quise correr y abrazarte y no soltarte más. Y me acuerdo que llegaron Martín y Solange y todos lloraban y yo no entendía por qué, si yo no cabía en mi cuerpo de felicidad. Sólo podía reír. Luego llegó el pánico, el miedo a soltarte, a dejarte ir, fobia a tus viajes, a que tu imagen desaparezca otra vez. Por suerte no pasó, al menos no de esa forma.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada